“La verdad sospechosa”, de Ruiz de Alarcón, por la CNTC en el Festival de Almagro

Tras varios meses con la entrada comprada para mi primera visita al Festival de Teatro Clásico de Almagro, al fin me encuentro sentada en primera fila del Teatro del Hospital de San Juan.

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El escenario, de Alejandro Andújar, no puede ser más sobrio: dos paredes formando una cuña y con el suelo con inclinación descendente hacia el público. A partir de ahí, múltiples puertas y ventanas (y hasta balcones) se abren y cierran en distintas posiciones.

Aparece por la izquierda un señor de negro que se sienta al piano vertical situado directamente debajo del escenario, a la manera del cine mudo. Desde mi asiento puedo ver sin limitaciones su especial “partitura”, consistente en páginas de los versos en donde se indicaba la música a tocar en lugares específicos de los diálogos.  Muy complicado para el pianista, que tiene que mantenerse atento a todo lo que sucede en escena.

Rafael Castejón es, sin duda, el descubrimiento de la función por su papel como don García, un mentiroso que crea su propio mundo ideal a base de elaboradísimas mentiras. El actor construye un galán sui generis que te lleva a su terreno tejiendo esa red de mentiras de forma casi tierna, a pesar de que vas viendo que la cosa no puede acabar bien. Castejón hasta canta (y lo hace bien, además) para conseguir los objetivos amorosos de su personaje.

La pareja de amigas enemistadas por el amor de Don García está juguetonamente interpretada por Marta Poveda, como Jacinta, y Nuria Gallardo, como Lucrecia. Mucho del lío viene de que Don García toma a una por la otra. Recuerdo especialmente esas entradas y salidas casi del “hotel de los líos” de Jacinta y Lucrecia, vestidas de luto de misa y agarradas del brazo, y la escena del balcón ante el confundido don García.

La Jacinta de Marta Poveda está llena de comicidad a la vez que sensualidad y picardía, transmitida con ese gran repertorio de gestos y movimientos, y un verbo fresco. He visto a esta versátil actriz ya en algunos tonos del espectro interpretativo, del drama a la comedia, y transmite con la misma naturalidad fuerza y delicadeza, inteligencia e ingenuidad. Aquí, ya en la escena del encuentro y el primer contacto con don García, saltan chispas y conquista.

PG- La verdad sospechosa

No puedo evitar pensar que, a pesar de la lejanía de las tramas y planteamientos de ambas obras, los dos últimos personajes interpretados por Marta Poveda en teatro, Rosaura y Jacinta, acaban en la misma situación: con la pareja destinada a ellas desde el principio, pero que no es el que realmente aman. En el Siglo de Oro español, el amor es lo que menos cuenta, y menos aún si se trata de una mujer.

Para recordar también la escena en la que Nuria Gallardo se baja del escenario y toca con el pianista a dos manos, con la derecha de ella y la izquierda de él, mientras él la agarra en un tierno abrazo.

Del resto del elenco, para mí destacan Fernando Sansegundo como Tristán, que no para en su asombro ante la capacidad de mentir de don García; Joaquín Notario como don Beltrán, el padre de don García; muy cómico David Lorente como don Juan, el pretendiente de Jacinta, y Pepa Pedroche como Isabel, la criada de ésta. Esta última, cuyo “engolamiento” literal en “La vida es sueño” no me acabó de gustar, está sin embargo estupenda aquí. A Joaquín Notario, soberbio en su papel, espero que no se le encasille como “padre del protagonista”, aunque en nuestro pasado era uno de los personajes más jugosos, el que dirigía y decidía toda la acción, real o ficticia. Realmente, están todos muy bien y los casi dos años que llevan de convivencia como elenco se nota en el grado de compenetración y escucha que se nota en sus interpretaciones.

La iluminación de Juan Gómez Cornejo, que también se ocupó de la de “La vida es sueño”, merece un párrafo aparte. Sus juegos con las luces y las sombras sirven tanto para introducir al espectador en el enamoramiento de don García al ver por primera vez a Jacinta, como en una fiesta en el río, pasando por las pesadillas de Jacinta. Estos juegos de sombras remiten también a los primeros tiempos del cine mudo, a esa linterna mágica que convirtió en realidad los sueños de nuestros abuelos y bisabuelos, y que me recordaron al Nosferatu de Murnau, por supuesto sin el tenebrismo del cineasta alemán.

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Así como para mí visualmente “La vida es sueño” era como ver una serie de pinturas en movimiento, a la manera de Velázquez, “La verdad sospechosa” tiene estéticamente un carácter mucho más cinematográfico.

Personalmente siempre es una alegría que se recupere a autores a los que por las razones que sean, independientes de su calidad, se han dejado en el olvido. La calidad del texto y trama de Ruiz de Alarcón no desmerece a la de un Lope o un Tirso de Molina. Los diálogos son endemoniadamente complejos, tanto en longitud como en rima, pero el buen hacer de todo el elenco es realmente encomiable, hacen fácil lo difícil. Se les ve disfrutar en escena y éso se transmite al público.

Comedia de enredos y errores moralizante, de ritmo ágil, y con final amargo en el que no sólo Don García sale perdiendo, sino también las dos mujeres implicadas en la enredada trama de mentiras y errores que él mismo ha ido creando. Visto desde hoy, los personajes de “La verdad sospechosa” tienen que mentir para conseguir salir de los encorsetamientos de la época, en donde la voluntad y los deseos personales apenas cuentan.

Helena Pimenta ha conseguido lo más difícil: las dos horas que dura la función se pasan en un suspiro con escenas realmente bellas, cómicas y trágicas, que se te quedan en la memoria. Todavía pienso en ese amargo baile de parejas final…

En definitiva, una gran noche de teatro en el Festival de Almagro, con una obra  y un elenco que seguramente ganará a medida que vaya rodando por los teatros. Un puro goce teatral.

Repetiré cuando venga al Pavón a inaugurar la temporada de Teatro Clásico.

Todos los gustos, al fin,

o dan gusto o dan provecho;

mas de mentir, ¿qué se saca

sino infamia y menosprecio?

Don Beltrán a su hijo don García

Les pego aquí abajo el vídeo de la presentación del vestuario de “La verdad sospechosa”, co-diseñado por Carmen Mancebo y Alejandro Andújar

A la espera de volver a verlo en el Teatro Pavón:

GIRA:

15-19 de enero Sevilla
21-22 de febrero La Coruña
27 feb – 2 de marzo Bilbao
7-8 de marzo Logroño
9 – 11 de mayo Valladolid
23-24 de mayo Gijón
30 – 31 de mayo Santander
25 – 27 Julio, Mexico DF

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El muy interesante Cuaderno Pedagógico de La Verdad Sospechosa, de la CNTC

Algunas críticas tras su estreno en Almagro:

Los clásicos no mienten. Crítica de Miguel Ayanz en La Razón

La verdad de las mentiras, Javier Vallejo en El País

Una amarga comedia, “La verdad sospechosa”, abrió el Festival de Almagro, Julio Bravo en ABC

La CNTC y Pimenta subliman una mentira absolutamente redonda. Mercedes Camacho en Lanza Digital

National theatre: do audience responses play out along country lines? Laura Barnett en The Guardian

Admirable “La verdad sospechosa” dirigida por Helena Pimenta. Por Horacio Otheguy en Culturamas.

Un artista del embuste. Marcos Ordóñez en Babelia El País

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2 comentarios en ““La verdad sospechosa”, de Ruiz de Alarcón, por la CNTC en el Festival de Almagro

  1. Pingback: Preparando el calendario teatral de Septiembre y Octubre | Cuandomeacuerdo

  2. Pingback: Donde hay agravios no hay celos, de Rojas Zorrilla por la CNTC en el Festival de Almagro | Cuandomeacuerdo

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