Periodo de reflexión, de Sergio Martínez Vila en La Casa de la Portera

Introducción

La trata de seres humanos con fines de explotación sexual y/o laboral es una forma de esclavitud moderna y una de las fracturas más invisibles de nuestra sociedad. El alcance de la trata es global y cada vez más lucrativo para los tratantes, mientras que para las víctimas (mujeres y niñas, en su inmensa mayoría) supone un cúmulo insensato de vejaciones que pueden derivar tanto en prostitución y realización de vídeos pornográficos, como en servidumbre o extracción de órganos.

España es uno de los países principales de tránsito y de destino para las redes de tráfico de personas. Mujeres de entre dieciocho y veinticinco años, captadas en países como Brasil, Paraguay, Colombia, Nigeria, Rusia o Rumanía, son trasladadas a España para que ejerzan algún tipo o varios tipos de esclavitud.

‘Periodo de reflexión’ es un trabajo escénico que pretende visibilizar el fenómeno de la trata en nuestro país para revelarnos la cercanía y la impunidad con la que realmente opera. Es teatro social, en su intención clara de denuncia, pero también es una ficción, una historia de supervivencia atravesada por el dolor, un relato construido con algunos de los muchos fragmentos que componen el espectro de violencia de la trata.

Reparto: Fabia Castro, Carolina Clemente, Marta Malone, Viridiana Moreno y Mikeka N’Shimbi

Idea y dirección: Camilo Vásquez

Autor: Sergio Martínez Vila

Vestuario: Guadalupe Valero

Ayudante de dirección: Luciana Iambrich

Escenografía: Alfonso Díez

Iluminación: Luciana Iambrich

Diseño Gráfico: Diego Estebo

Fotos: David García-Amaya

Producción Ejecutiva: D’laNada Producciones y Espacio Labruc

En La Casa de la Portera, miércoles de marzo a las 20h y 22h.

Periodo de reflexión 1 BAJA

Cuando fui a la Casa de la Portera a ver Periodo de reflexión la verdad es que no esperaba mucho. No conocía al autor, Sergio Martínez Vila, ni al director, Camilo Vásquez, ni a las actrices del elenco y había visto unas cuantas promos y fotos del montaje. Eso sí, había leído el comentario que hizo TRAGYCOM en su blog sobre la obra.

Periodo de reflexión 2 BAJA

Pero es indudable que la cada día más familiar Casa de la Portera me sigue ofreciendo sorpresas… Cuando entras en la sala roja te encuentras con una mujer (Mikeka N´Shimbi) sentada junto a una mesa, bastante cutre, y envuelta en una manta. Entra una policía (Carolina Clemente) y se encarga del interrogatorio de esa mujer, de la que apenas llegamos a saber poco más que que se llama Joy y que es del Congo. Nuestro desasosiego comienza desde que observas que la agente de policía no está preparada en absoluto para el interrogatorio, en el que se supone que le tiene que dar a conocer sus derechos, ese “periodo de reflexión” que da título a la obra. Ni se entienden por el idioma, ni en la comisaría disponen de intérpretes, ni tan siquiera de inglés, así que nuestra incomodidad ante la situación de desamparo absoluto de la mujer, que siendo una víctima es, además, tratada como una delincuente, crece con la suya.

La obra nos traslada al pasado entonces, al Club Jade, un prostíbulo cualquiera, en cualquier carretera, de los muchos, visibles pero ignorados, en nuestro país. Ahí la madame del club, interpretada por la genial Marta Malone, trata de forma cruel y vejatoria a la que debería ser una compañera en el sufrimiento, mientras llama “putas” a las protagonistas de las revistas del corazón e instruye a la nueva recluta, no por su propio bien, salud y seguridad, sino en cómo mantenerse guapa y sana para seducir a los clientes y obtener así más dinero.

Periodo de reflexión 3 BAJA

Entonces pasamos de voyeurs a clientes del prostíbulo, cuando la madame nos presenta a las chicas y sus “atributos”. Y aquí creo no hablar solo por mí misma, como mujer, sino por cualquiera de asistentes, cuando la madame empezó descaradamente a destacar las “cualidades” de las chicas. Recordaba un mercado de carne, literalmente, o lo que imaginas que fueron los mercados de esclavos (o, probablemente, continúen siéndolo). Esta escena me recordó una visita a la zona roja de Amsterdam; aunque sabes que allí, por lo menos, les ampara su situación legal y tienen derechos. Las chicas del prostíbulo constituyen una pequeña muestra de los diferencias culturales, sociales y nacionales, de las mujeres víctimas de este entramado de “trata de personas”, que extiende sus redes por todos los rincones del planeta, y en la función hay una latina, una africana, una española, además de la madame, rumana. La trama sigue adentrándose en unos pocos momentos de intimidad, en la que las mujeres cuentan lo que les ha traído hasta aquí. Todas las actrices sobresalen en sus respectivos papeles. Fabia Castro, como la española, es totalmente creíble como la yonqui que pierde cualquier tipo de solidaridad o respeto con sus compañeras con tal de conseguir su droga. Mikeka N’Shimbi es la congoleña vendida por su propio marido y que, para su mayor desgracia, no puede ni comunicarse con sus propias compañeras. Es desesperante ver cómo lo intenta y choca contra el muro de la ignorancia, de la burocracia, encarnado en la agente de policía, que también es, quizás, metáfora de todos nosotros, testigos de lo que pasa y que, solo cuando nos toca al hombro directamente, hace que actuemos; eso sí, no sin buenas intenciones. Pero no somos capaces de ir más allá y a pesar de que nos afecta y, si pusiéramos algo más de interés, algo podría cambiar, nada pasa y todo se desliza hacia el final, realista a más no poder.

Tanto el texto de Sergio Martínez Vila, como la dirección de Camilo Vásquez consiguen implicarte en las desesperadas situaciones que han empujado, en algunos casos literalmente, a estas mujeres a estos prostíbulos de carretera, mucho más visibles cuando circulamos por la noche, escenarios de escalofriantes actos en los que ni se nos ocurriría pensar y que esta función trae al escenario de una forma en la que hoy, un día después de haberla visto, todavía me produce desasosiego.

Además, no puedo tener más que admiración por la interpretación de las actrices que, en la función que vimos, además, tuvieron varios problemas técnicos, como un apagón, que solventaron perfectamente incluyéndolo sin problemas aparentes en la representación. Ya he destacado a Mikeka N’Shimbi y a Fabia Castro, pero Marta Malone, como la madame rumana, cínica y cruel, impresiona cada vez que su mirada se cruza con la tuya. Carolina Clemente borda a la agente de policía, a su vez con sus propios problemas, y Viridiana Moreno, como la “latina” que lo que quiere es cantar, desborda sensualidad además de ternura en su trato con el resto de las chicas.

Una obra para la reflexión, sin duda. Teatro social y documental que merece y debería ser visto, además, por su valor artístico.

Probablemente pasemos a pensar en otra cosa rápidamente, ya sabemos que la memoria es corta, y más en estos tiempos, pero creo que miraremos esos “puticlubs” de carreteras, con sus luces de colores, de otra forma.

Camilo Vásquez (Buenos Aires, 1977) es director de escena y actor. En dirección se forma con Heidi Steinhardt, David Amitín y Claudio Tolcachir. En el 2010 dirige “¿Qué Celebramos?” en Microteatro por dinero y en 2011 el cabaret “Afrodisíaca”. En 2012 se une al grupo de investigación teatral “Yo, erótica” y dirige “Leche”, una creación colectiva. En 2013 trabaja como asistente de dirección en “Lastres” con Anabel Alonso y en “Ustedes Perdonen” de Salva Bolta. En 2014 dirige el espectáculo familiar “Alas de cartón” de LaChicaCharcos, la obra de teatro documental “Transrealidades” y “Una Puta Mierda”, un monólogo con textos de Eric Bogosian.

Sergio Martínez Vila (Pola de Siero, 1984) es escritor y alterna la narrativa en prosa con su faceta como guionista y dramaturgo. Recientemente ha co-escrito el espectáculo “El banquete”, basado en el original de Platón y dirigido por Sonia Sebastián; así como la muestra experimental “Los No Lugares”, coordinada por el dramaturgo José Manuel Mora y dirigida por Carlota Ferrer para las Naves del Español (Matadero de Madrid). Ambas propuestas formaron parte de la programación del Fringe 2013. Es, asimismo, autor y director del montaje teatral “Perfiles”, programado en La casa de la portera desde noviembre del 2013 hasta marzo del presente año, y del monólogo “La madre tolerante”, interpretado por Julio Rojas y exhibido tanto en el espacio alternativo “La fábrica de luz” como en el Ateneo de Madrid, dentro del festival “Ateneo Mucha Vida”.

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3 comentarios en “Periodo de reflexión, de Sergio Martínez Vila en La Casa de la Portera

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